Escuché un fragmento de una entrevista en Rushmore Podcast que le hicieron a María Sharapova, en donde tenía que "rankear" a las 4 mejores tenistas femeniles de la historia.
En segundo puesto en su lista colocó a Mónica Seles y contó una historia sobre cuando le tocó enfrentarla al inicio de su carrera. Menciona que durante el partido, en un momento reflexionó sobre que estaba teniendo uno de los mejores partidos de su vida, estaba jugando extraordinariamente... pero concluye: "aún así me derrotó tajantemente".
Agrega que ni siquiera lloró al finalizar el encuentro, dado que entendió que había dado su mejor esfuerzo... un gran partido.
Es interesante este enfoque cuando lo aplicamos a nuestros trabajos.
No podemos basar el éxito en el resultado, porque es algo que definitivamente no podemos controlar.
La semana pasada apoyé a uno de mis clientes como facilitador en un evento. Los días previos fueron intensos para todos los involucrados: reuniones, ideación de dinámicas, diseño e impresión de materiales a utilizarse, armado de paquetes, etc. Todo salió a tiempo para el evento y el cliente quedó más que satisfecho.
El evento se realizó al aire libre... ¿Qué hubiera pasado, por ejemplo, si llovía? (existía la posibilidad)... ¿La percepción de satisfacción hubiese cambiado? Es probable.
Hay un montón de variables que no podremos controlar. Los resultados no dependen de nosotros. El esfuerzo, sí.
Existe una frase en inglés que me encanta y no sé si tenga una traducción exacta en español de lo que me transmite, y es: "Show up". Ese es nuestro deber: presentarnos... manifestarnos... con lo mejor de nosotros mismos.
Dice San Rick Rubin: "Our calling is to make beautiful works to the best of our ability."